Ética
del educador
"Nunca
consideres el estudio como un deber, si no como una oportunidad para penetrar
en el maravilloso mundo del saber" (Albert Einstein).
Después de haber leído los documentos planteados
desde el seminario de ética del educador, he interiorizado la concepción del
ser educador, de la labor que nos atañe y sus implicaciones a nivel familiar,
social y escolar. Ser maestro no solo significa ser un transmisor de
conocimientos, para llegar a ser un “buen maestro” hace falta mucho empeño, trabajo,
dedicación, estudio y experiencia, manteniendo como un valor agregado LA
VOCACIÓN. Algo que nunca debemos olvidar es que lo que tenemos son seres
humanos que de una u otra forma podemos moldear, ya que no se puede enseñar sin
alegría teniendo en cuenta que los niños y niñas no pueden aprender por medio
del terror.
Al maestro le debe gustar lo que hace, debe
encontrar sentido a su labor, donde su trabajo no se valla convirtiendo en algo
cotidiano o rutinario sino en experiencias y vivencias renovadoras de su
quehacer docente donde en cada momento de sus días aprenderá algo nuevo y
bueno de sus estudiantes.
Según John Ruskin “se podría resumir el perfil de educador de hoy en día
en tres características 1. Ser consecuente con uno mismo (vocacional),
2. Ser consecuente con los educandos (profesional), 3. Ser consecuente con la
sociedad (vivir en el día).” Los educadores tenemos mucho que enseñarle a
nuestros alumnos, pero también mucho que aprender de cada uno de ellos posesionándonos
en la misión de facilitarles a los
estudiantes la capacidad para reflexionar críticamente, permitiéndoles formar y
potenciar las capacidades del pensamiento, de actuar consecuentemente con sus
pensamientos, sentimientos y su concepción y construcción de su propia conducta.
He comprendido que la labor docente
debe vibrar en cada una de nuestras palpitaciones, por las venas; es una pasión
y como tal debemos transpirarla a lo largo de nuestra vida no solo como
maestros sino como los ser humano que somos manteniendo siempre la pregunta de
¿Por qué enseñar? Y estar predispuestos a afrontar los retos que trae consigo
la llegada de nuevos al mundo, ya que cada generación es diferente, poseen
distintas cualidades y requieren de cosas diferentes en cuanto a su formación
integral como seres sociales, sin dejar de lado las enseñanzas y conocimientos
que podemos adquirir mutuamente donde el maestro trabaja y aprende de cada uno
de esos niños y niñas, a la vez que incorpora los procesos a la familia y a la
comunidad con responsabilidad.
Toda persona razonante y pensante
requiere de un maestro, no solamente desde lo intelectual sino también desde un
modelo como persona, como lo es para mí un “modelo madre e hijo”, ya que desde
lo que mal llamamos “pequeñeces” en cuanto a lo que representa la formación de
personas para la vida y para el mundo, podemos enseñar a conocer, pensar,
aprender, preguntar y lo más importante que desde mi concepto no debemos
olvidar es que la que grandeza que posee cada ser no vino por sí sola, ni solo
de los conocimientos que algún día pudo adquirir a través de los diferentes
maestros que han pasado por la vida de cada persona.
El solo hecho de la concepción que es
una grandeza de nuestro ser supremo, significa que cada una de estas infancias reclamara a unos maestros, reclamara
unas enseñanzas y valentía para responder a un nuevo comienzo. La profesión
docente requiere de constantes actualizaciones para nuestros estudios, no solo
por la remuneración económica que podamos recibir mes a mes hasta la muerte,
sino porque el educador es el responsable en articular el pasado y el futuro,
abriéndose espacios para el pensamiento siempre. “Siempre que haya niños habrá
maestros”.
La profesión más dura desde mi concepto
es la profesión docente, porque no solo se trata de conocimiento sino de formar
a otros seres humanos distintos a nosotros, y que una de nuestras tareas es
entregarle a la sociedad personas con alta preparación ética, moral e
intelectual y para ello aparte de saberlas, debemos empeñarnos en vivirlas y
trasmitirlas a los estudiantes desde lo más profundo de nuestro ser, ya que
muchos de nuestros estudiantes aprenderán más de lo que practicamos en nuestro
diario vivir que de los mismos contenidos, ya que esto significa actuar
coherentemente en cuanto a lo que predicamos y aplicamos para nuestra propia
vida y la de nuestros mejores maestros nuestros alumnos.
He llegado a un buen punto ¿Qué es lo
que debe saber y saber hacer un maestro?
Una respuesta muy compleja, ya que el educador debe saber de su entorno social,
de los avances, decretos y derechos que se fundamentan desde las diversas
constituciones políticas de los países en los cuales nos encontremos
desempeñando nuestra función de formar. Y ¿la imagen? No solo hacemos
referencia a nuestra belleza física, sino a lo que mostramos en nuestro día
a día que como seres humanos también
pensamos, sufrimos, lloramos, anhelamos, estudiamos y que somos o seremos
padres y madres; ¿Quién no ha querido seguir el ejemplo de algún maestro? El
educador una de las personas mas influyentes en la vida de sus estudiantes al
igual que esta capacitado para exigirla por parte de ellos y como dice un viejo
refrán muy sabio “una imagen vale mas que mil palabras”, los niños y niñas son
lectores de todo lo que esta a su alrededor, no se les escapa absolutamente
nada, siempre y cuando tengan su atención puesta en lo que quieren o desean.
Aquí viene un actor fundamental en
cuanto a la formación integral de seres para desenvolverse en la sociedad: la
familia. En nuestro contexto actual la familia se ha ido lentamente del otro
lado al de la escuela, se han encontrado de una forma no convencional cada uno
por su lado, sin pensar que la unión puede generar grandes cambios con los
niños y niñas que apenas van a empezar a conocer su mundo, intentar formar
personas un poco más equilibradas desde su ser, abiertas a los cambios que
traen consigo las nuevas sociedades, prestas, agradecidas con todo lo que se ha
podido lograr y que no podemos dejar de lado y que con el paso de los años la
hemos estado perdiendo, la creatividad, la espontaneidad, nos hemos encargado
tanto maestros como familia de reprimir los pensamientos de nuestros niños y
niñas, de formarlos solo desde la dimensión individual mas no para la
colectividad, siendo sujetos no participativos en cuanto a la asimilación de
normas de convivencia. La sociedad es un conjunto que los sujetos también
cambiamos.
Por esto para mi tal ética debe estar en relación con la concepción
del saber; el saber como algo que nos pertenece a todos los seres humanos, como
algo a lo que todos podemos acceder. El educador debería incorporar esto a sus
prácticas, a cada acción en la escuela y fuera de ella. Su función en la
sociedad es compartir ese saber, participar de la cultura y hacer lo posible
para que muchas personas puedan participar de ella. Y como dice San Francisco
de Asís “No
sirve de nada andar en todos lados predicando, a menos que nuestro caminar sea
nuestra prédica”. Y “La verdadera enseñanza que trasmitimos es lo que vivimos; ya que seremos buenos predicadores cuando ponemos en
práctica lo que decimos”.
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